Escribe Lucía Alvites Sosa
Jhinna Pinchi Calampa, vivía una situación que es la de miles de mujeres jóvenes del interior de nuestro país, estudiaba administración en Tarapoto y tenía una clara voluntad por salir adelante por hacerle frente a la vida con un trabajo que la permitiera tener mayores oportunidades. Creyó que le había llegado lo que esperaba cuando en el año 2007 en una peluquería le ofrecieron un trabajo en una empresa de anfitrionas. Ilusionada de mejores futuros, saldría en dos días de Tarapoto hacia Piura con un trabajo. Nada de eso ocurrió, Jhinna fue llevada a Piura al burdel “La Noche” en donde le quitaron su documento de identidad, la explotaron sexualmente, la drogaron constantemente para que no opusiera resistencia, la violaron, producto de ello nació su hija. Situación que vivió por dos años.
