martes, 19 de febrero de 2013

Ecuador: Donde ganaron los migrantes


Escribe Lucia Alvités Sosa

La reelección de Rafael Correa como presidente de Ecuador es ya un hecho, con más del 56%, la llamada “revolución ciudadana” continúa su rumbo con un liderazgo ratificado en la amplia mayoría. Sin ninguna duda, esto es un signo del camino que quieren seguir los pueblos, y más aún es una expresión de que el cumplimiento de los cambios necesarios para las mayorías es bienvenido y premiado por los electores, allí está el más de millón y medio de ecuatorianos y ecuatorianas en el exterior para reafirmar este dato.


Y es que uno de los hechos más resaltantes en estas elecciones ha sido la participación masiva de los ecuatorianos en el exterior, según informaciones oficiales se habría duplicado la asistencia a votar en relación con las últimas elecciones generales. Situación que se explica muy bien si nos detenemos a revisar la política migratoria que viene ejerciendo Ecuador desde los primeros años de la administración de Rafael Correa, asignando capacidades y recursos también para la protección y apoyo de los migrantes ecuatorianos y sus familias, como parte de los sectores antes excluidos por una democracia envejecida e inadecuada al siglo XXI. 

En su primera campaña electoral por la presidencia de Ecuador, Correa ofreció la representación política en el órgano legislativo a los ecuatorianos y ecuatorianas residentes en el exterior, así lo cumplió en el cambio de Constitución y en el 2009 por primera vez los migrantes escogieron a 6 asambleístas como sus representantes en la Asamblea Nacional, ejerciendo un derecho reclamado durante mucho tiempo. Esa misma nueva Constitución colocó, pionera y ejemplarmente para la humanidad, el derecho a migrar, a que ningún ser humano sea considerado ilegal por su estatus migratorio, la ciudadanía universal y la integración latinoamericana como fines supremos del Estado. Y el presidente, fiel a su compromiso con esos valores, no se dejó manipular por el cálculo contingente, defendió y mantuvo el compromiso de Ecuador con la Comunidad Andina y su libre movilidad, cuando sectores de oposición y monopolios de prensa desataron irresponsablemente una colosal campaña racista y xenófoba para imponer requisitos de visa a peruanos y colombianos estigmatizándolos como delincuentes.     

También creó un órgano ejecutivo dedicado a diseñar y ejecutar la política migratoria integral, la Secretaría Nacional del Migrante - SENAMI que tiene oficinas en los países de destino de los emigrados ecuatorianos. La SENAMI desarrolla actividades de orientación y protección a los migrantes y también coordina programas como “Bienvenid@s a Casa” que abarca no sólo el retorno físico de ecuatorianos a su tierra sino también la recuperación de capacidades políticas, sociales y culturales que por la distancia perdieron. A estas medidas se suma algo muy relevante, el encuentro y diálogo con sus comunidades en el exterior que el presidente, el funcionario de más alto nivel del Estado, nunca deja de tener cuando viaja al exterior por más recargada que esté su agenda, todo un símbolo de la voluntad sincera y profunda que tiene con su inclusión integral. Tan diferente a los presidentes tradicionales que encuentran importantes a jefes de Estado, grandes banqueros, ejecutivos de trasnacionales, siempre dispuestos a atender sus demandas, en cambio con sus ciudadanos sólo tienen espacio en sus agendas cuando necesitan pedirles su voto.  

En los últimos tiempos, tiempos de crisis internacional, el Estado ecuatoriano ha demostrado más ampliamente este enfoque de derechos y protección, nos referimos a las políticas adoptadas para los ecuatorianos que están siendo afectados directamente por la crisis en España.  Son 480 mil residentes en dicho país, 6 mil de ellos han perdido sus casas por los embargos bancarios producto de los intereses abusivos tras el reventón de la burbuja inmobiliaria. Ante esta situación, Ecuador ha proclamado la Ley de Regulación de Crédito para Vivienda, conocida como la Ley de Hipotecas, en donde se declara inembargables en territorio ecuatoriano las deudas hipotecarias de sus connacionales en el exterior, desde el 26 de junio de 2012. Esto está acompañado por la creación de albergues en España para sus connacionales desalojados. En esta misma línea, hace unos días, el canciller Ricardo Patiño sostuvo una reunión con juristas y especialistas en el tema para asumir una defensa colectiva contra los abusos e irregularidades en los juicios de los bancos españoles contra sus connacionales. Medidas que explican perfectamente porque en España el 80% de los ecuatorianos le dieron su voto a Rafael Correa.

Finalmente. Las migraciones son en el siglo XXI una realidad emergente y creciente, compleja y multidimensional que requiere de nuevas normativas, instituciones y políticas que puedan modernizar y adecuar los sistemas democráticos a estas nuevas realidades. El Ecuador de Rafael Correa lo entendió y dispone de una política de avanzada para esta situación, donde el centro no está en el lucro del Estado a través de las remesas de sus nacionales migrantes sino en fortalecer sus derechos ciudadanos a pesar de no estar físicamente en el territorio nacional.

Sólo queda decir que ayer 17 de febrero en Ecuador también ganaron los y las migrantes.

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