jueves, 7 de febrero de 2013

La justicia en el Perú de Jhinna




Escribe Lucía Alvites Sosa

Jhinna Pinchi Calampa, vivía una situación que es la de miles de mujeres jóvenes del interior de nuestro país, estudiaba administración en Tarapoto y tenía una clara voluntad por salir adelante por hacerle frente a la vida con un trabajo que la permitiera tener mayores oportunidades. Creyó que le había llegado lo que esperaba cuando en el año 2007 en una peluquería le ofrecieron un trabajo en una empresa de anfitrionas. Ilusionada de mejores futuros, saldría en dos días de Tarapoto hacia Piura con un trabajo. Nada de eso ocurrió, Jhinna fue llevada a Piura al burdel “La Noche” en donde le quitaron su documento de identidad, la explotaron sexualmente, la drogaron constantemente para que no opusiera resistencia, la violaron, producto de ello nació su hija.  Situación que vivió por dos años.


Jhinna, finalmente, escapó y pudo contarle al país todo lo que le sucedió, convirtiéndose en uno de los casos de trata más conocidos pues por primera vez en Perú una víctima de trata denunciaba públicamente lo que le había ocurrido. Hace unos días, casi 3 años después de haber denunciado el hecho, la Corte Superior de Justicia de Piura al fin tuvo un fallo para el caso de Jhinna, sorprendentemente absolvió a tres de los principales acusados: Nilson Prado Chicoma, Máximo Mogollón Peña y José Antonio Piscoya Paz. Que la única testigo que corroboró lo denunciado por Jhinna, la cocinera del prostíbulo, muriera atropellada durante el juicio no llamó la atención de los jueces.  


Con este hecho se forja un precedente altamente negativo para castigar los delitos de trata. El poder judicial ha enviado una clara señal de que no está disponible para proteger a las víctimas y sí lo está para liberar inculpados. Jhinna es una más que engrosa las cifras de un Perú donde la justica nunca llega. Importa poco, al igual que las otras 1 112 víctimas de trata de personas registradas por el Observatorio de Criminalidad del Ministerio Público desde enero de 2008 a julio de 2012, con apenas 21 sentencias condenatorias. Es que el país exitoso para los grandes negocios es sub desarrollado en extremo en justicia para las personas comunes.  


¿Cuántas mujeres más como Jhinna en el Perú?  Mujeres jóvenes y pobres del interior del país, con la única motivación de salir de la pobreza, de la exclusión, de tocar un poquito de ese Perú que crece más del 6% anualmente, pero nunca tiene dinero para dar oportunidades y derechos a su población.


El año pasado la Secretaría Nacional de la Juventud, organismo del gobierno que rige las políticas públicas al sector juvenil, presentó la primera Encuesta Nacional de la Juventud, realizada en el 2011. Una vez más la cifra era contundente y pone en interrogante al Perú exitoso, al Perú marca registrada, el 48,2% de los jóvenes peruanos/as entre 15 y 29 años tenía la expectativa de vivir en otro país. Tal vez uno con derechos y oportunidades. Tal vez uno donde haya justicia.

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